Nuevamente el manto de sangre nos cubre,
nuevamente la Dignidad es acallada por la bota del imperialismo.Desde la época
de la Colonia, es la realidad que azota a la región.
La intervención político -militar ha sido el
método para apropiarse de los recursos naturales, de las fuerzas de trabajo y
obtener de esa forma el control de los territorios que amenazan los intereses
del poder fáctico.
Para detener los movimientos sociales, nació en
1946, La Escuela de Las Américas, organización para la instrucción militar,
ésta que opera hoy en Panamá bajo el actual nombre de “Instituto de Cooperación
para la Seguridad Hemisférica”. En ella recibieron especialización personajes
como Galtieri, Noriega, Manuel Contreras entre otros, adiestrándolos en
torturas, asesinatos y desapariciones forzadas; la misión de esta organización
es fomentar en las naciones de Latinoamérica la cooperación con EE. UU., así
lograr el manejo de la creciente influencia de las ideas de izquierda y frenar
los procesos revolucionarios, utilizando sistemáticamente la violencia y el
terrorismo de estado.
Así golpeada, Latinoamérica resiste y se alza de tanto en tanto a la opresión imperialista.
Bolivia, Argentina, Uruguay, República
Dominicana, Perú, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Nicaragua, Chile y Colombia han
sido bastiones de lucha y el común denominador han sido las Dictaduras que nos
han impuesto.
Durante el año 2019 se desarrollaron en varios
países de la región revueltas sociales entre ellos Ecuador, Puerto Rico,
Bolivia, Chile y Colombia volvieron a alzar la voz.
La protesta social es la expresión popular
participativa y democrática, medio por el cual se levantan las demandas
sociales no escuchadas en contra de los modelos que nos oprimen, en Chile han
encarcelado, mutilado, asesinado y violado sistemáticamente los Derechos
Humanos, dictando leyes que criminalizan la protesta, todo esto con la mirada
cómplice del Estado.
Hoy es el turno de los hermanos colombianos, su
presidente Iván Duque, tal como lo hace Piñera, arremete en contra del pueblo
con destrucción y muerte.
No hay palabras para describir los horrores de
los cuales hemos sido testigos en estos días, incluso con la aplicación de la
censura comunicacional, no han podido contra la fuerza de un pueblo que lucha
pero que está siendo masacrado por la policía bastarda, que siempre se
encuentra dando protección al poderoso, volviendo la espalda a sus orígenes.
La protesta social continuará presente en
Latinoamérica hasta que caigan uno a uno los regímenes de muerte y explotación
de nuestra tierra.
Desde el territorio exigimos detener la matanza
de los pueblos, libertad de nuestros presos políticos, verdad y justicia para
los crímenes de lesa humanidad, desintegración de las instituciones serviles no
deliberantes, FUERA LA BOTA IMPERIALISTA.
A DESALAMBRAR LA TIERRA, LAS MANOS Y LA FUERZA
SON NUESTRAS.
¡¡LATINOAMÉRICA SE LEVANTARÁ LIBRE, MIENTRAS
NOS MANTENEMOS EN RESISTENCIA Y REBELDÍA!!
Paula Del Río
Cronista DDHH
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